Carta

Era hora de poner orden en la casa asi que la amable señora de ojos claros puso manos a la obra y comenzó a seleccionar lo que guardaría y lo que tiraría a la basura.
Luego de un par de horas de trabajo, encontró un pequeño cofre repleto de cartas y decidió repasarlas una a una por si entre ellas se había filtrado algún documento familiar de importancia.
En eso estaba cuando encontró un sobre (que en una época había sido color lila pero el tiempo había desteñido sin piedad) a su nombre, se sentó en el sillón de mimbre y leyó lo siguiente:

“Quisiera tener el valor de decir todo esto mirándola a los ojos pero como tal vez le resulte algo incómoda la situación, opto por contarle lo que siento a través de estas breves líneas.
Créame que entiendo su preocupación (y hasta me animaría a decir que su angustia) pero en mis manos sólo está el llenar su corazón de una sola certeza, que espero cumpla el objetivo de tranquilizarla.
Ese ser que trajo al mundo hace tantos años atrás supo despertar en mí un amor inmenso, me enseñó a crecer, a madurar, a dejar de lado las cosas urgentes para prestarle atención a las importantes.
Aprendí que los objetos son inanimados y hoy están para cumplir una función pero si mañana desaparecen, sólo se habrá ido algo material que puede reemplazarse o no, lo esencial no estaba en la materia por lo tanto eran prescindibles.
A su lado conocí colores y canciones que estaban escondidas en un mundo básico por donde me moví durante mucho tiempo.
Nuestros caminos se cruzaron y me resultó inevitable enamorarme de esa sonrisa que retumba en cada esquina del que ahora es nuestro hogar.
Sé que tal vez todo esto le sepa a poco pero no se preocupe porque amo profundamente a esa persona por la que pasó tantas horas cuidando y protegiendo hasta que se valiera por sí misma.
Si alguna vez duda de mis palabras busque en la profundidad de sus ojos oscuros, deténgase un segundo en mi mirada y podrá interpretar lo que estas palabras tal vez no hayan sabido expresar en forma cabal.”

Al terminar de leer la carta, se quitó los lentes y sonriendo despacito se asomó por la ventana de la habitación para ver que a pesar del paso del tiempo, aquellos ojos oscuros seguían brillando cada vez que se cruzaba con la mirada amada.

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~ por Siworae en agosto 15, 2007.

3 comentarios to “Carta”

  1. Ese idioma que sólo pueden hablar las miradas no lo desvanece el tiempo, no lo explican las palabras, no puede traducirse o explicarse. No todos sabemos interpretarlo, no todos podemos percibirlo, no siempre. Pero porque no lo conozcamos o podamos expresarnos así. Es solo que no siempre hablamos en la misma sintonía, el mismo idioma. Va más allá… Sabes dónde.

    En ocasiones, ni siquiera son necesarios los ojos para saber que somos observados. Ni siquiera necesitamos vernos para percibirnos. Entonces, no hay nada más que explicar. Nada más que pronunciar. Todo se dice por sí solo.

    Es bueno de vez en cuando intentar esas faenas de limpieza. Es increíble lo que podemos hallar entre recuerdos.

    Beso celeste.

  2. me encantaría ver esos ojos al leer por primera vez esa carta.
    te imaginás? presenciar ese momento y poder contarte lo que sintió en esa primera lectura.

  3. Celeste: Creo que a veces es mejor hacer que decir pero siempre existe una ocasión donde decir se hace inevitable y si las palabras no alcanzan, allí están las miradas para poder expresar lo que subyace en el fondo del corazón.
    Beso plateado para vos.

    Animancias: A mí también me encantaría que lo presenciaras y luego pudieras contármelo.

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