Linaje lorquiano

Cuentan por allí, desde Granada hasta la Antártida, que un Domingo de otoño de año desconocido, vió la luz una niña de cabello oscuro, ojos inmensos y llorosos, a la que dieron en llamar Torturación García.
Nadie supo bien si lo que las malas lenguas pregonaban era cierto o no pero se rumoreaba que por sus venas corría sangre lorquiana, lo que la llevaba a tener una marcada tendencia hacia el drama.
Fué amamantada hasta los 9 años tanto por su madre como por diversas nanas de leche y parece que el infortunio quiso que en todos los casos, mientras lo hacían, las mujeres que generosamente proveían de leche a su humanidad, apretaran sin querer su oído izquierdo lo que le generó un defecto de por vida que por desconocido y original, dieron en llamar “ordera de ee”, así es que Torturación no conocía el significado de la letra S y su manera de hablar (puramente española) era tan especial que no solo provocaba extrañeza sino burlas varias.
Torturación creció a la sombra de su famoso antepasado pero era inútil hasta decir basta, no podía escribir ni siquiera una nota para avisar que había ido hasta la farmacia a comprar pañuelitos descartables.
Los años fueron pasando y como la muchacha no daba señales de ser virtuosa pero si ingeniosa y algo malhumorada, un día (como parte de una broma acuñada en una tarde de soledad) decidió que se dedicaría a vaticinar dichas y desdichas en los oídos de la gente del pueblo.
La fama de Torturación no tardó en crecer pero no porque las cosas que dijera fueran falsas o verdaderas sino por su defectillo al hablar, una cierta sensualidad en el tono que usaba para decirlas y la confirmación plena de que su nombre no había sido elegido en vano.
Se había convertido en una adicta a hablarle al oído a la gente y si bien al principio cobraba por ello luego ya lo hacía porque sí, porque le divertía la cara que ponía la gente al pensar si algún día las barbaridades que decía se cumplirían o no.
Profetizaba, deliraba, evocaba escenas de películas fantasmagóricas (siempre sin pronunciar la letra maldita) y si bien lo hacía con una pasión inusitada, al cabo de varios meses la gente la veía venir y huía despavorida porque su sola figura les provocaba espanto y por las noches pesadillas.
Una tarde debió presentarse en el juzgado del pueblo, había sido demandada por una de las muchachas que había caído bajo los influjos de sus dichos y hacia allí fué Torturación, a explicarle al juez que como no tenía oficio se dedicaba a inventar historias y que no tenía la culpa si la gente era tan ingenua como para creerlas.
El juez, que tampoco era una luz decretada, no le entendió ni media palabra y confundió todo lo que ella le dijo razón por la cual la declaró inocente, envió una nota a la parte demandante diciéndole que la muchacha de cabello negro no cargaba sobre sus espaldas con culpa alguna y por haberla acusado injustamente debía pagar las costas del juicio y una indemnización vitalicia para la que se había convertido en víctima.
Luego de aquella cita en el juzgado nadie volvió a saber de Torturación García por ningún lado salvo la pequeña mujer que la demandó, quién por las noches solía escuchar su voz en cada rincón de su casa murmurando, llamándola por su nombre y recitándole poemas del que alguna vez dijeron que era su antepasado pero siempre sin pronunciar la maldita S, logrando que las maldiciones se convirtieran en palabras de amor que no olvidaría nunca más.

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~ por Siworae en junio 12, 2007.

7 comentarios to “Linaje lorquiano”

  1. Cosas que pasan.

    Definitivamente torturas.

    Una gran tortura también es no poder escribir con todas las herramientas de nuestro idioma…

    Eso pensó un poeta Venezolano, cuando se dio cuenta que la imprenta de un periódico recien fundado no tenía la peculiar ñ del castellano.

    Como siempre, la tortura a veces es una buena inspiración.

    Tanto que Miguel Otero Silva escribió este soneto cándido,
    te lo dejo aqui de regalo, por ese cuento tan bueno.

    SONETO CÁNDIDO
    Miguel Otero Silva

    (Tal como lo hubiera escrito el diario
    El Nacional, cuyas eñes no le llegaron
    sino tres meses después de haber
    sido fundado)

    Era una una nina párvula y risuena
    con un sueno de amor en el corpino,
    banado el rostro con blancor de armino
    y negra la mirada malaguena

    Una bisona nina caraquena
    más caraquena que Justo Patino,
    y con una montana de carino
    constrinendo su alma tan pequena.

    No ensenaba la nina malas manas
    pues se banaba todas las mananas
    y no aranaba cual unosa gata.

    La adoraban parientes y extranos
    y para celebrar su cumpleanos
    resolvieron ponerle una pinata.
    1943

    (Tomado de: Obra poética Biblioteca Miguel Otero Silva,
    Los Libros de El Nacional, 2006)

    Un Beso,
    CV

  2. Cesar Vo: Mil gracias por este poema! Ahora ¿te imaginás estas palabras recitadas por Torturación en los oídos de algún transeúnte desprevenido? 😉

  3. Torturación, niña, que dónde te has meti’o?
    Anda, regresa pos que tenemos que repartir la herencia del tío Simón (o Imón como tú le llamabas al muy cabrón) y necesitamos tu firma mujer… REGRESA COÑO!!!

  4. Torturación, prima querida, no te sientas presionada y si no te molesta te falsificaremos la firma así no tienes que andar viajando. Ah! no leas a Martirio, no sabe lo que dice.

    pd: Ya Martirio! déjala en paz que si no quiere volver que no lo haga!

  5. Tengo la leve impresión que sé donde está Torturación y no me gusta nada…

    Qué encantador este cuento! Me permitido sonreir y al mismo tiempo me ha preocupado. Me mantuvo en vilo y al mismo tiempo, calmó la ansiedad de mi tarde.

    Siempre es placentero venir.

    Te debo una respuesta. La tendrás.

    Por ahora, me voy. Torturación acaba de vaticinarme un fuerte dolor de cabeza. Me iré antes de que me alcance.

    Beso celeste!

  6. Martirio, Remedio: Utede bien aben que apena e ecribir aique mal puedo firmar papel alguno. No quiero problema de herencia y meno del tío Imón (bendito Lucifer que lo tenga en lo calore de u infierno). Ya, venga, no peleen má por mí que no vale la pena y ahora me marcho, hay un par de oído a lo que debo hablarle ante del amanecer.

    Celeste: No te preocupes por ella, se recocija con quienes creen en sus historias asi que, si la ves venir, mantenla lejos de tu lado, que su voz no te sepa a canto de sirenas y podrás continuar libre de su hechizo.
    Me alegra haber contribuido en algo a calmar la ansiedad de tu tarde y no te preocupes por la respuesta que seguramente llegará cuando deba llegar 😉

  7. Demaiado bueno 🙂

    aludo

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