Lo siente

Le faltarían dos meses para ser mamá y me resultó inevitable mirarla a los ojos pero lo que ví fué completamente distinto a lo que esperaba. Gruesas lágrimas se deslizaban por sus mejillas acompañando a las gotas de lluvia que resbalaban por la ventanilla del colectivo, todo su rostro demostraba una pena infinita, sus manos repartían la tarea de disimular el llanto y proteger ese vientre que latía al compás de la vida que albergaba.

Tuve ganas de acercarme y decirle que aquella criatura podía sentir su tristeza pero no pude, algo dentro de mí me susurraba una sola palabra: intimidad.

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~ por Siworae en abril 10, 2007.

8 comentarios to “Lo siente”

  1. Es verdad, en esas situaciones se necesita privacidad pero aquél rostro me quedó grabado en las retinas.

  2. No, mi mirada sigue libre de tristezas.

  3. Quedó grabado un rostro que seguramente podré reconocer en cualquier otro lugar.

  4. Ay… Esas cosas me matan.

    Por otro lado, si me permite, voy a discreparcon usted en una cosa: es muy bueno que haya llorado. La tristeza no es un estad de ánimo que uno elija, que voluntariamente uno se imponga. A todo lo que se lleva adentro (y también al niño) todo lo que huele mal y se guarda se termina pudriendo y ahí si hace daño. Si se llora, se exterioriza, se destila, se exorciza si quiere… Las lágrimas no resuelven, pero mitigan.

    Nada sabemos de las circunstancias que han contruido esa tristeza ni nada podemos hacer para resolverlo. Que nos alcance con saber que hizo lo correcto.

    Y usted también.

  5. Fue lo mas sabio y lo mas prudente.

    Igual creo que las mujeres embarazadas pueden apenarse y llorar hasta la agonía por nimiedades inconducentes, si es que sirve de paliativo.

  6. Viví una época en la que sólo los lugares públicos fueron testigos de mis angustias con lágrimas. Y en dos oportunidades recibí pañuelos de papel tissue sin preguntas. No alivió la angustia, claro. Pero lo sentí como una caricia ante el desconsuelo. Con eso en mis manos, me costó menos el gesto de borrar las lágrimas con mi propia mano y me ocupé más de mi llanto incluso.
    Agradecí esos gestos con más lágrimas. Y alcanzó.
    Ahora no hay desconsuelo para los lugares públicos. Pero como sé de eso, trato de no olvidarme mi paquete de carilinas fuera de mi bolso.
    Y sí. Cuando solo te queda buscar intimidad en un lugar lleno de gente, no esperás q te hagan notar la contradicción.
    Saludos!

  7. qué agregar? intimidad lo dijo todo.

    (insisto, es aluscinante cómo escribes).

  8. Ari: en lo que a mí respecta ya no existen lugares públicos o privados para liberar la angustia pero cuando se trata de los demás trato de respetar esos momentos, aunque algo dentro de mí me empuje a tender la mano o simplemente una mirada que acompañe.
    Saludos que se retribuyen 🙂

    Micro: creo que esa acción era la única que cabía en aquella circunstancia. Tal vez la sensación que te queda frente a lo que escribo esté dada porque lo hago con el alma en la palma de mis manos. Besos.

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