Confiar y esperar
Dos premisas que fueron escuchadas una noche y quedaron impresas con acrílico en el espejo de mi baño.
Dos premisas que marcaron (y marcarán) para siempre mi alma.
Dos premisas que mantendré firmes hasta que el tiempo se desarme como aquél racimo de nardos entre mis manos.
Dos premisas para una sola esperanza.

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